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ALGUNA VEZ MATÉ MENOS
Fue una época tonta. No sé si es que no me apetecía o qué. No liquidaba a gente igual. Salía a la calle con mis pistolas y ¡pan pan!... Pero me quedaba a mucha gente para atrás. Uno tiene rachas, ya se sabe. Incluso en las hamburgueserías me faltaba concentración. No me empleaba a fondo, eso es todo. Hasta me fallaban las granadas. Y ni me cabreaba ni nada. Me decía: estoy tonto, joder.
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